| |
Eduardo verástegui
Famoso, mujeriego
y converso
Eduardo
Verástegui es un actor televisivo y cantante mexicano que provoca el
entusiasmo de la gente joven. Nació hace 33 años en un pueblecito al
norte de México. Comenzó a estudiar derecho en la Universidad, pero al
cabo de un año lo abandonó para perseguir el sueño de ser actor y
cantante. Marcha a Ciudad de México y allí se consolida como actor
latino de moda, entra en el mundo de la telenovela y da el salto a la
industria latina cinematográfica. Se traslada a Miami y graba su primer
disco como solista.
Un día, mientras viaja a Los Ángeles para promocionar su
disco, conoce en el avión a un directivo de la Fox, que le invita a un
casting para un largometraje. Le dan el papel y se traslada a
Hollywood. Allí tiene su primera experiencia radical: después de
conseguir durante diez años todo lo que pensaba que le haría feliz,
siente un profundo vacío. «Estaba triste e insatisfecho. Me faltaba
algo. Por aquel entonces no sabía qué».
Mientras tanto, exprime el precio de la fama con sobredosis
de sexo, droga y fiestas. Esto le lleva a perder la perspectiva de la
realidad y a vivir en un profundo relativismo. Como suele ocurrir en
esos ambientes, sus amistades, lejos de ayudarle, le meten cada vez más
en el abismo de las fiestas y de la nada. «Me di cuenta que yo era como
un galgo que perseguía una falsa liebre en las carreras. Cuando llegué a
morderla, me quedé herido porque era de metal. Estaba persiguiendo una
mentira».
Un día tiene un encuentro con Jarmine, la profesora de
inglés que durante seis meses le ponen los de la Fox. Esta mujer
católica le hace ir al fondo de su vida y despierta en él las preguntas
últimas. El actor siempre se había sentido católico, pero su trato con
Jarmine le descubre que su catolicismo es una etiqueta cultural, casi
vacía de contenido y, desde luego, carente de convicciones. Verástegui
recuerda el día que, terminadas las clases, se despidió, dejándole la
herida abierta: «¿qué estás haciendo con tu vida?» Comenzó a llorar en
un rincón de la casa y no cesó en varios días. «Temblaba por dentro»,
confiesa él.
Tenía necesidad de encontrar alguien que hablara español
para compartir todo lo que sentía y el arrepentimiento por una vida tan
alejada de Dios. Le pusieron en contacto con un sacerdote, que comenzó a
ayudarle y a dejarle libros. Empieza a ir a misa diariamente. Otro
sacerdote, el padre Francisco, le propone una confesión general. Tras
una larga preparación, Verástegui hace una confesión de tres horas. El
actor la califica como su segunda conversión: «Comprendí que no había
nacido para actor u otra cosa, sino para conocer, amar y servir a
Jesucristo».
Con la audacia del converso, vende todos sus bienes y
decide irse a Brasil como misionero. Pero el sacerdote le hace descubrir
que Hollywood es el lugar donde Dios le espera para que anuncie la Buena
Nueva. Verástegui, con Leo Severino, crea Metanoia Films para hacer
películas al servicio de la esperanza y dignidad humanas. «Bella» es la
primera cinta de esta compañía. De ella se ha hablado mucho durante
estos meses en toda América. Incluso ganó el Festival de Toronto contra
todo pronóstico. Verástegui ha creado también un estudio bíblico para
actores y directores y un lugar en Hollywood para los que buscan algo
más que la fama.
Desde hace cinco años, el mujeriego “latin lover”
vive, feliz y radiante, la castidad, reza el rosario y va a misa todos
los días. Es el referente contracultural en los corrillos de Hollywood.
Se siente libre de verdad e inmensamente feliz.
Francisco Gil
Hellín, Arzobispo de Burgos
Ha dicho:
«Lo que yo pensaba
que me iba a hacer feliz y me iba a dar paz y que me iba a hacer un
hombre completo y pleno, pues resultó que era una mentira; estaba
siguiendo una mentira». «No hay palabras para describir la grandeza de
la Virgen María: es mi madre, es la mujer más bella, es mi morenita, mi
madrecita, mi mamita, mi todo, mi guía, mi madre». «El aborto es un
crimen. Es un hecho, es algo científicamente demostrado. ¿Quién no lo
ve? Es un holocausto terrible, en el que están desapareciendo
‘legalmente’ millones de inocentes. ¿Legalizamos los asesinatos? El
médico que practica abortos es un carnicero. El aborto va contra todos
los principios éticos de la medicina, y el que lo practica, lo sabe».
«Mi fe es un regalo que Dios me dio a través de mis padres». «Llega un
momento en que te preguntas: ¿qué estoy haciendo con mis talentos, para
hacer algo positivo por el mundo? Eso es lo que importa realmente».
UN VÍDEO IMPRESIONANTE DE EDUARDO
VERÁSTEGUI EN DEFENSA DE LA VIDA Y EN CONTRA DEL ABORTO www.durarealidad.com
| |