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La fe protege a los jóvenes de las drogas, la violencia y el sexo precoz
Cada
vez más la sociología demuestra que perder convicción y práctica
religiosa perjudica a los adolescentes y les hace más vulnerables ante
las drogas, la depresión, el sexo prematuro y la violencia. Un estudio
de octubre de 2008 demuestra que la convicción religiosa permite a los
jóvenes rechazar el consumo de alcohol, tabaco y hachís incluso si los
amigos de su entorno consumen y toleran estas sustancias. Es decir, la
fe es más fuerte que la presión del grupo adolescente. Ocho de cada
niños españoles reza, según otro estudio de este mismo año de la
Universidad de Comillas, pero al llegar a la adolescencia, a partir de
los doce años, su religiosidad da un bajón y sólo un 20% entre los 12 y
14 años mantienen la misa mensual. Eso tendrá un efecto en la salud
física y emocional de los jóvenes.
(Pablo
J. Ginés/La Razón)
He aquí diez hallazgos sobre los efectos de la fe en los jóvenes y
adolescentes:
1.
La
fe, más fuerte que el mal ejemplo del grupo. Los jóvenes
religiosos tienden a no consumir tabaco, alcohol y hachís, incluso si en
su entorno de amigos se consumen estas sustancias. Por primera vez se
demuestra que la religiosidad juvenil es más fuerte que la presión del
grupo y los amigos.
(Estudio de
John Hoffman y
Stephen Bahr en el
Journal of Drugs Issues, 2008).
2.
Protección contra el abuso de sustancias. Los
adolescentes que dicen que la religión es importante en su vida, y/o que
acuden con frecuencia a la iglesia, tienen menos riesgo de consumir
tabaco, alcohol, marihuana, recurrir al sexo prematuro o caer en
depresión. (Estudio de
J.W.
Sinha con dos mil adolescentes de 11 a 18 años,
publicado en el
Journal of Adolescence, en 2007).
3.
Protección contra el sexo prematuro. Los adolescentes
que rezan más a menudo, y los que acuden a menudo la iglesia o a
actividades eclesiales para jóvenes, tienen menos riesgo de practicar
sexo precoz. (Estudio de
J.M.
Nonnemaker a partir de estadísticas oficiales salud
adolescente, publicado en
Social Science & Medicine, en 2003).
4.
Menos riesgo de violencia vandálica. Los adolescentes
que se consideran religiosos reducen a la mitad su riesgo de participar
en actos vandálicos, comparados con los que tienen un bajo nivel de
religiosidad (Estudio de
J.K.
Cochran con 3.000 chicos y chicas, publicado en
Sociological Spectrum, en 1989).
5.
Menos embarazos juveniles. Las chicas que acuden con más
frecuencia a la iglesia y a actividades eclesiales para jóvenes tienen
menos riesgo de sexo precoz y embarazo. Chicos y chicas que rezan y/o
van a la iglesia tienen menos riesgos de actividad violenta, problemas
emocionales, y consumo de alcohol, tabaco y marihuana. (Estudio de
Nonnemaker,
Mcneely y
Blum, a partir de estadísticas de salud adolescente, en
Social Science & Medicine, 2003).
6.
Menos delincuencia. Los adolescentes de entornos de bajo
riesgo que consideran la religión como algo importante en su vida tienen
un tercio menos de posibilidades de practicar la delincuencia que otros
adolescentes del mismo entorno que no son religiosos. Este dato se
mantiene incluso comparando los alumnos con buenas notas de ambos
grupos. (Estudio de
M.D.
Regnerus y
G.H.
Elder con 9.200 adolescentes, publicado en
Social Science Research en 2003)
7.
Menos comportamientos anti-sociales. Los adolescentes
que con más frecuencia rezan, o consumen contenidos religiosos
(películas, música, libros) tienen menos comportamientos anti-sociales.
incluso aquellos que han sufrido violencia o la han vivido en su
entorno, si rezan, tienen menos comportamiento anti-social que los que
son poco religiosos. (Estudio de
M.
J. Pierce con 1.700 estudiantes de escuela pública en el
noreste de EEUU, publicado en
Child Development, en 2003).
8.
La
escuela religiosa ayuda. Los adolescentes que van a la
iglesia con frecuencia y dicen que la religión es importante en sus
vidas, tienen menos riesgo de abusar del alcohol y de consumir tabaco o
marihuana. Ir a una escuela de entorno religioso, incluso si los jóvenes
no son muy practicantes, ya basta para reducir el riesgo de consumir
hachís. (Estudio de
J.M.
Jr. Wallace con 15.000 adolescentes publicado en
Social Problems, en 2007).
9.
El
apoyo espiritual, protege. Los adolescentes y adultos
jóvenes que reciben más apoyo espiritual de sus familias y amigos tienen
menos riesgo de implicarse en sexo prematuro. (Estudio de
David W. Holder con entrevistas a jóvenes de 11 a 25
años, publicado en
Journal of Adolescent Health,
en el 2000).
10.
Más
autocontrol y hábitos de cooperación. Si los padres van
a la iglesia con frecuencia, los hijos tienen mejor autocontrol,
comportamiento y hábitos cooperativos. (Estudio de
John Bartkowski a partir de 16.000 menores de edad,
publicado en
Social Science Research
en 2007).
Si era habitual decir que por cada escuela construida, la sociedad se
ahorraba cárceles, la sociología parece indicar con estos estudios que
con cada chico religioso la sociedad ahorra en costes médicos,
policiales y sociales.
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