TRES NUEVOS sacerdotes TRINITARIOS

DAVID GARCIA Y GARCÍA-RICO

El domingo, día 9 de septiembre, y a las 17,30, recibía su ordenación sacerdotal David García. Lo hacía en la iglesia de San Juan de Mata, de Alcorcón, de manos del Obispo de Getafe, Joaquín López de Andujar.

En la celebración, a parte del obispo, acompañaban a David 17 sacerdotes trinitarios -dos de ellos de la Provincia del Sur- que habían venido de varias casas de la Provincia, y 4 sacerdotes de la zona. Estaba presente también el estudiante Koldo. Aparte de la familia, en la celebración participaron personas de la parroquia y hasta un autobús que vino de Salamanca. La iglesia estaba completamente llena y hasta hubo quien aguantó toda la celebración de pie.

La celebración, que duró hora y media, estuvo bien y no resultó nada pesada, al contrario ágil y animada. David se encontraba muy sereno y centrado en lo que estaba celebrando. La homilía del obispo se centró en las características que debe tener un buen pastor, glosando la parábola del Evangelio.

A la celebración siguió un lunch  para todos los participantes.  Por su variedad, cantidad y categoría, supuso una buena cena. Posteriormente la familia y algunos religiosos tendrían la cena oficial en el restaurante de los Castillos de Alcorcón.

 

OSCAR ALEXANDER CHACÓN GONZÁLEZ 

El sábado 1 de septiembre de 2007 a las 11,00 h. fue ordenado sacerdote nuestro hermano Oscar Chacón, recibiendo el orden de manos de monseñor Héctor Gutiérrez Pavón, obispo de la diócesis de Negativa, en Bogotá (Colombia). La celebración tuvo lugar en la parroquia de Santa María del Lago, de los trinitarios, con una numerosa asistencia de fieles de dicha parroquia, así como de la de San Juan de Mata de Tabora y de la capilla Nª Sª de La Soledad. El presbiterio estaba bien nutrido por sacerdotes concelebrantes que acompañaban a nuestro hermano. Además de todos los miembros de la comunidad de Bogotá, viajaron para la ocasión Jairo de la comunidad de Medellín, Giovanny y Hayr de la comunidad de Ibagué, así como Juan Mari de la comunidad de El Redentor de Algorta, éste de visita en el Vicariato. También participó un sacerdote diocesano y un diácono compañero de estudios de Oscar. Presentes también los estudiantes y postulantes, así como dos aspirantes de Medellín que acompañaron a Jairo. Por supuesto, allí se encontraba toda su familia muy emocionada, de una manera particular su padre y, sobre todo, su madre.

El Obispo habló con un talante y lenguaje cercano sobre la identidad del sacerdote dentro de la Iglesia y de lo que supone llegar a ser ordenado como tal. Explicó que para llegar hasta aquí Oscar tuvo que pasar por todo un proceso de formación y maduración dentro de la Orden Trinitaria, camino que comenzó con sus padres y dentro de su familia. Se refirió a la tarea liberadora que a la que está comprometido dentro de nuestra Orden y recordó que estamos ante un pastor que a partir de ahora comienza todo un proceso que le irá llevando por el camino del servicio y entrega a quienes el Señor le ponga en su camino, en un compromiso exigente al que ha dado su consentimiento. 

Al día siguiente, domingo que coincidía con las fiestas patronales de la parroquia de Santa María del Lago, Oscar celebraba su primera eucaristía a las 11,00 con el templo completamente abarrotado de gente. Le acompañaban en el presbiterio concelebrando Ramón, Juan, Fredy, Hayr, Jairo y Nacho, ejerciendo como diácono Carlos y junto a ellos los ocho estudiantes con el colorido trinitario de sus hábitos. El neosacerdote celebró muy tranquilo y, como decían algunos, parecía que llevaba toda la vida “diciendo misas”. En la homilía habló del ejemplo y modelo vocacional de la fidelidad en la respuesta de María y después pasó a narrar cómo ha sido su vocación y los pasos que ha ido siguiendo hasta el día de hoy. Lo hizo con espontaneidad y en algunos momentos contó anécdotas que hicieron reír a la gente.

La parte musical corrió a cargo del grupo “Huellas” que con sus guitarras, batería y otros instrumentos dio un carácter movido y alegre a la celebración con muchas palmas y movimiento en los cantos. Los fieles se encontraban entusiasmados y metidos en la celebración. Hubo presentación de ofrendas de distintos grupos que, entre otras cosas, donaron un mantel para el altar, cáliz con su patena, algunos regalos para Oscar y los escapularios nuevos para los acólitos de la parroquia.

Después de la celebración sucedieron los interminables saludos al nuevo sacerdote por parte de la cantidad de gente que quería felicitarlo personalmente. Y, como era el día de las fiestas patronales de la parroquia, todos fuimos a almorzar al bazar que se había organizado en el parque ajardinado que se halla junto al templo parroquial. En un momento dado de la tarde apareció en dicho bazar Oscar con su familia y allí dirigió de nuevos unas palabras a todos los presentes por la megafonía. Así fue transcurriendo el día hasta que comenzó a anochecer y, con ello, la recogida de todo y de todos, cada cual a su casa.

 

CARLOS ALONSO TORRES HERNÁNDEZ

El pasado 29 de septiembre de 2007, a las diez de la mañana, era ordenado presbítero en la parroquia de San Martín de Tours de Sardinata (norte de Santander, Colombia) nuestro hermano Carlos Alonso Torres Hernández. Recibió el presbiterado de manos del obispo de Cúcuta, monseñor Oscar Urbina Ortega quien ya nos conocía en sus tiempos de rector del seminario de Bogotá, siendo asiduo a nuestra parroquia de Santa María del Lago donde tenía un familiar que con el tiempo llegó a ser miembro del laicado trinitario. El evento tuvo lugar en el mismo templo parroquial donde fue bautizado, recibió por primera vez la eucaristía y, posteriormente la confirmación. Un templo que más que iglesia parroquial se asemeja a una catedral por la voluminosidad y grandeza del mismo y, además, espectacularmente adornado para la ocasión por los parroquianos. La comunidad parroquial en pleno se desvivió por preparar todo con esmero, tanto la iglesia, la liturgia, como el almuerzo que tuvo lugar en el solar interno de los locales parroquiales.

En su homilía el Obispo se refirió al significado del acontecimiento de la ordenación presbiteral tomando como marco de su homilía el evangelio del la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y repitió varias veces a Carlos aquello de “has de ver cosas mayores”. El rito de la ordenación fue seguido de cerca por los fieles que abarrotaron la iglesia, particularmente todos sus familiares que ocupaban las primeras bancas así como varios estrechos colaboradores de la parroquia de San Juan de Mata de Tabora donde Carlos ha estado ejerciendo el diaconado y que no quisieron perderse el acontecimiento. Al final de la celebración el nuevo presbítero compartió una amplia acción de gracias donde no quiso olvidar a ninguna de las personas que le han acompañado durante toda su vida y han estado a su lado apoyándole en su caminar. Particularmente emotivo fue el momento en el que leyó una carta que le habían escrito sus hermanos y su madre con unas manifestaciones de ésta última hacía años cuando él quiso ingresar al seminario. Ahí saltaron las lágrimas de más de uno, dos y tres. Al mismo obispo le impresionó lo que en ese momento escuchó del escrito de una madre a su hijo que ingresa al seminario para un día llegar a ser sacerdote. Al final de la celebración el obispo llevó a Carlos ante una imagen de la Virgen de la Merced y a Ella presentó al presbítero que acababa de ordenar.

Al día siguiente Carlos celebró su primera eucaristía a las nueve de la mañana, acompañado por sus hermanos trinitarios a excepción de Alfonso que tuvo que regresar a Medellín para atender las celebraciones dominicales. También le acompañó el párroco y vicario parroquial, así como Cele que fue quien pronunció la homilía. Al comienzo de la celebración Carlos recibió la bendición emocionada de su madre, un gesto muy significativo que realizan en estas tierras. El nuevo padrecito se mostró tranquilo y tuvo el apoyo de tantos fieles que abarrotaron de nuevo la iglesia.  Nuevamente reiteró su agradecimiento a todos los que le han apoyado y ayudado en su caminar y, al final, fue él quien se acercó de nuevo a su madre y, antes de bendecir al pueblo, impartió una bendición especial para ella. Después de la celebración los familiares, trinitarios, quienes se desplazaron desde Bogotá y algunos más fueron invitados a un restaurante a almorzar un rico plato de carne de pollo relleno con ensalada, papas y arroz. A partir de ese momento cada cual fue retornado a su lugar de origen y para Carlos queda comenzar su nueva andadura desde su ministerio presbiteral a quien deseamos que, efectivamente, vea cosas mayores a lo largo de su servicio como pastor.